Libros que revolucionan la mirada

Por María de la E
Antoni Tápies llegó a mi vida a tiempo con “El juego de saber mirar”. Llegó a tiempo para desnudar y revolucionar mi mirada atónita y aún infantil con un juego inocente cuyos resultados hoy me siguen emocionando. Es un juego que se recoge en su libro La práctica del arte (Ariel, 1971) y que habla de lo más hondo y de lo más simple, del milagro del arte y de la vida:
(…) Mirad el más sencillo de los objetos. Tomemos, por ejemplo, una vieja silla. Parece que no es nada. Pero pensad en todo el universo que incluye: las manos y los sudores cortando la madera que un día fue árbol robusto, lleno de energía, en medio de un bosque frondoso en las altas montañas, el trabajo amoroso que lo construyó, la ilusión que la compró, los cansancios que ha aliviado, los dolores y las alegrías que habrá aguantado, quién sabe si en grandes salines o en pobres comedores d barriada…Todo, participa de la vida y tiene su importancia, Hasta la silla más vieja lleva la fuerza inicial de aquellas savias que ascendían de la tierra, allí en los bosques, y que aún servirán para calentar el día en que, astillada ya, arda en algún hogar.

 

¡Mirad, mirad a fondo! y dejaos llevar plenamente por todo cuanto hace resonar dentro de vosotros lo que nos ofrece la mirada, como quien va a un concierto con el vestido nuevo y el corazón abierto con la ilusión de escuchar, de oír sencillamente con toda su pureza, sin querer a toda costa que los sones del piano o de la orquesta hayan de representar forzosamente un determinado paisaje, e el retrato de un general, o una escena de historia. (…)

 

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El pintor y escultor Antoni Tápies (Barcelona, 1923-2012) fue uno de los mayores representantes del informalismo.

Antoni Tápies nos invitaba entonces a construir el relato esencial de las cosas que damos por hecho y que, al nombrar, difuminan lo que realmente contienen para engalanarse con lo que se espera de ellas. Este juego revolucionó mi mirada al desvelarme que no había una forma única de mirar.

Luego leí a Umberto Eco, con su obra abierta, y su idea de las lecturas variadas de un mismo hecho. Y pensé que quizá cada libro era en sí mismo una obra abierta, cuya calidad literaria y cuya trama tocaba nuestra experiencia, nuestros recuerdos, criterios y emociones, y nos devolvía a sus líneas -reescritas en silencio por nosotros- casi como a una obra singular. Esto que digo era un rumiar…discutible…

Pero lo que sí que es un hecho es que hay libros que ponen a prueba directamente nuestra manera de afrontar el mundo y que hacen que nos lo cuestionemos como si de un juego se tratara, dando al botón de nuestra propia creatividad y enfoque para ponernos a trabajar y, de paso, valorar lo cotidiano como algo extraordinario. Y si llegan a tiempo, pueden también revolucionar la mirada…

Para los más pequeños, descubrí el año pasado El pequeño curioso, de Édouard Manceau (ediciones Patio). Desconozco el motivo de que la cubierta sea plateada y funcione casi como un espejo pero me gusta pensar que tiene la intención de avisarte de que tú, querido lector, serás protagonista y co autor de todo lo que pase cuando lo abras. Y es que al abrirlo nos sorprende un agujero en forma de pantalla horizontal, a través del cual irás descubriendo todo aquello que el autor te invita a buscar. Pero claro, en ningún lugar del mundo, en ningún momento del día, nada será igual. Cambiará la luz, los motivos, el encuadre que elijas…y eso es lo maravilloso, que los niños disfrutarán del placer de mirar, descubriendo pequeños detalles y cosas en las que no se habían fijado antes. Puede ser un simple juego, pero va más allá. Te anuncia que eres dueño de tu mirada y avanza en la idea que Catherine L´Ecuyer plasma en su libro Educar en el asombro (Ed. Plataforma Editorial): “La vida es de por sí bastante interesante”.

 

 

En torno a los doce años -y siempre y cuando haya un interés por lo creativo-, recomiendo Lecciones de poesía para niños inquietos, de Luis García Montero. Él plantea la poesía como una salida creativa al día a día y a las estrecheces mentales de la realidad impuesta. Y no, no hay poesía sin antes educar la mirada. Nos cuenta que la poesía está “en un rincón de la cocina, en el armario, en el espejo del cuarto de baño (…) o en el bolsillo de un amigo” y nos insiste en que “para ser poetas, sobre todo, hay que aprender a mirar”. Claro, nos da claves…de ahí que revolucione un poco. Lo primero que hay que trabajar es la curiosidad; luego, las propias conclusiones, alejadas “de los disfraces del mundo”. De ahí nace la mirada personal, transformada o no en palabra poética, pero siempre original.

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Por último -aunque es más que conocida, super ventas pero inevitable-, tengo que citar a Keri Smith y el divertido e inteligente impulso de creatividad que lanza en cada libro que publica. Es una artista conceptual que no se limita a la exhibición sino que se muestra a medias haciendo cómplice al lector para que haga suya la otra parte: el final de cada obra. Utiliza el libro como soporte, lo cuestiona, transgrediendo toda regla de lectura y uso, e invitándote -solo si quieres- a formar parte del apasionante mundo de los procesos creativos.

El primero de Keri Smith que llegó a mis manos fue Cómo ser un explorador del mundo (MUSEO DE ARTE VIDA PORTÁTIL), editado por Fondo de Cultura Económica. Es sorprendente, inspirador, divertido, alocado, surrealista, estructurado…genial y, sobre todo, muy exigente. Te llenará de actividades con las que hacer una rigurosa observación del mundo y te dará liciencia oficial para crear tu propia realidad: objetos inéditos con funciones poderosas; bitácoras de experiencias y palabras atractivas; pinturas accidentales con manchas y porquerías; un museo miniatura que dignificará todo lo que aparenta no tener significado; y así un largo etcétera con el que dar la vuelta a la rutina y rescatar de ella su valor para crear.

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A este libro le siguen otros suyos que tendrás que completar, como: Destroza este diario, Ac ba e te l bro y Busca el Tesoro (todos de Ediciones Paidós), donde la autora te mete de lleno en tu rutina para que descubras el potencial creativo que ésta encierra.

Como pretendía Tápies en su juego, cada uno de estos libros nos invita a mirar, nos invita a pensar; pero también a descubrir y a crear.

Si tienes algún título en tu cabeza de los que amplían nuestra mirada, no dudes en contárnoslo. Estaremos encantadas de hacer nuevas entregas sobre el tema.

 

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