Claves para leer en voz alta a los niños

María de la E

Hay mucha gente que cree que leyendo cuentos a sus hijos tiene menos gracia que un tazón de Cornflakes sin azúcar. Y no nos vamos a engañar (…) pero tampoco a contener. Hay que decir que cualquier voz o expresión positiva que salga del padre o de la madre a un niño le suena a la Traviata de Verdi y, según un estudio de la Universidad de Stanford, en el caso de la voz de la madre, ayuda a que su hijo desarrolle procesos sociales, de lenguaje y emoción (yo me pregunto qué pasa con la de los padres).

A partir de ahí, todo esfuerzo por leer bien nos llevará al oro, o lo que es lo mismo, a recordar ese “momento cuento” como uno de los más cálidos de la infancia o de la paternidad/maternidad. De hecho, leer a los niños en voz alta es tan importante que raro es el blog de pediatría y psicología infantil que se resista a hablar de sus beneficios. ¿Y a los bebés? ¿Merece la pena leer a los bebés? Mi sentido común y, lo que es más importante, la Fundación Germán Sánchez Ruipérez nos dice que sí.

Si, además, queremos meterle bossa nova al cuento, más nos vale lanzarnos a la historia como a un arte en si mismo. Ahí van pequeños consejos:

  • Elegir un sitio cómodo y disfrutón. Os ayudará a relajaros y a generar una atmósfera de bienestar.

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  • Que el niño elija el cuento, claro, a no ser que admita propuestas. Para ello, cuanto más rica sea su biblioteca, más oportunidades de flechazo tendrá con los libros.

 

  • Mandar a otra habitación a los prejuicios, rigideces y otras cosasimportantisimasquenosenosvandelacabeza. En definitiva, olvidarnos de que somos adultos y perder nuestra presencia solo entre palabras.

 

  • Entrar al libro como en el teatro, dejándonos también sorprender. Si no es posible con la historia -no siempre son fascinantes y menos cuando es la trigésimo cuarta vez que la lees- al menos sí con las reacciones de nuestros hijos. Las emociones son más contagiosas que el sarampión.

 

  • Un mantra: No estás leyendo, estás jugando. Luego no eres del todo tú, sino varios al mismo tiempo. Cambia voces, gestos y expresiones e incluso la velocidad en la lectura. Si no haces cambios en el tono, acabarás durmiendo hasta a las arañas esquineras. Un truco: lee antes el cuento y así podrás anticipar los tonos. Sin darte cuenta, entrarás con tu hijo en la aventura.

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  • Lee con claridad, sin prisa y recréate en el ritmo de las palabras. Si son bonitas, acompaña su musicalidad, la pronunciación de tu hijo lo agradecerá y también su afecto por el lenguaje. Si hay onomatopeyas, será bonito que él también participe y las repita, seguro que le siguen unas cuantas risas.

 

  • Respira. Los cuentos de los niños lo ponen fácil. Aprovecha sus frases cortas, cada coma y cada punto para hacer pausa.

 

  • Tus ojos no tienen super poderes pero seguro que pueden parar un par de segundos de leer para establecer de vez en cuando contacto visual con tu hijo. Pontenciaréis vuestro vínculo.

 

  • Se puede interrumpir un poco la lectura… sí, sí y sí… para decirle o preguntarle algo que conecte el cuento con su vida, para comentar sus ilustraciones, para buscar alguna imagen… La interacción no pertenece solo al ámbito de las pantallas. Un buen libro puede provocar muchas oportunidades de comunicación extra, favoreciendo su comprensión, desarrollando su vocabulario y haciendo florecer muchas anécdotas del día, curiosidades, preocupaciones, miedos, etc.

 

Pero los buenos ejemplos inspiran más que cualquier consejo:

Como en la música, yo tengo mi number one, Sara Iglesias, maestra de la pausa y del detalle, de los tonos y la emoción, del ritmo adecuado a la acción.

Beatriz Montero encanta a los niños y en su vídeo de El Monstruo de Colores, de Anna LLenas, se aprecia muy bien la versatilidad en la escala tonal según las emociones que describe. Y sí, lo sé, ella usa el viejo truco de la música de de fondo y es profi…pero tú eres madre y padre y eso te da caché (digo).

Otra manera de contar, es a pelo, sin libro entre las manos -todo un reto- y, si quieres,  con materiales construidos con tu hijo y con canciones. Mira a Soraya Herráez y su forma dulce de narrar.

Como en la literatura, el arte de leer cuentos es también abierto y, más allá de profesionales y consejos, seguro que tú encuentras la mejor manera de hacerlo: Acompañada, tal cual, con disfraces, en pijama….la tuya será la mejor para tu hijo.

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¿Te atreves a compartirla con nosotras?

 

 

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