Pablo C. Reyna: “No sé si pasearme desnudo por la Gran Vía me daría menos vergüenza que mostrar un texto mío”

Por María de la E

Editor, escritor, estudioso de Harry Potter, cronista y blogger, Pablo C. Reyna (Valencia, 1987) trabaja sin horarios, escribe a mano y hace escaletas de sus historias antes de encender el ordenador. Lo mismo se nutre de la cultura scout como se especializa en frikadas japonesas, habla de música, de política, de arte o de civismo. No lo puede evitar. Es tan incansable, como curioso y exigente.

En tu último libro, MultiCosmos 3: La rebelión de los drones, nos llevas a un evento “flipante” en Tokio con una repentina misión. ¿Puedes adelantar algo irresistible de esta entrega que la haga diferente a las demás?

R: He procurado que cada libro sea una vuelta de tuerca respecto al anterior. En La rebelión de los drones, MultiCosmos se vuelve más real gracias a cierto invento revolucionario. Además, hay una revelación que cambia lo conocido en los dos primeros libros. Se abre un buen melón, vaya.

MultiCosmos es una Web con planetas para todos los gustos: políticos, de aventura, ligue, fantasía… Eso da un juego infinito como escritor. ¿Te has planteado alguna vez trascender este universo a otros géneros o, incluso, a otras edades lectoras?

R: He hecho algún experimento multicósmico por puro entretenimiento: Hace unos meses, de vacaciones, empecé a escribir un relato protagonizado por una Cosmic cubana que sería para un público un poco mayor. También imagino historias de otros personajes, como Spoiler o Sidik4, en formato cómic. Pero todo queda en eso, en proyectos que seguramente no vean la luz. Mi prioridad ahora es escribir el cuarto y quinto de la serie.

Pablo C. Reyna en la presentación de MultiCosmos 3, en la librería Luna Lunera de Madrid.

Pablo C. Reyna en la presentación de MultiCosmos 3, en la librería Luna Lunera de Madrid.

¿Qué hay que tener para ser un buen Cosmic?

R: Hay Cosmics aventureros, los hay académicos, polémicos, borregos, luchadores, pacifistas, curiosos y trolls… Todos caben en MultiCosmos, así que para ser un buen Cosmic, sólo hace falta buena memoria para recordar la contraseña (algo que no siempre tiene el autor de los libros, me temo). Lo demás depende de qué clase de avatar quieras ser.

De tu serie se desprende que “el mundo de MultiCosmos y la realidad están cada vez más cerca”. ¿Es cosa de tu libro o crees que la barrera entre lo virtual y lo analógico es cada vez más difusa?

R: Los dos mundos están cada vez está más difuminados. La red es un arma de doble filo: la misma tecnología que vigila a ciertos terroristas, también nos espía a nosotros, por poner un ejemplo. Internet tiene muchas cosas que me facilitan la vida, pero también otras que me la complican innecesariamente o que me dan repelús.

Entiendo entonces, que no te gustaría vivir un mundo muy virtualizado o una virtualidad muy real…

R: A veces me pongo un poco radical: me gustaría que todos los móviles dejasen de funcionar de pronto y que volviésemos al encanto de los teléfonos fijos; que cuando saliese a cenar, nadie detuviese los tenedores para subir una foto del plato a Instagram; que las charlas fuesen de verdad charlas, y no extensiones de WhatsApp. Creo que las redes se nos han ido un poco de las manos. Hace tiempo que cubrieron las necesidades reales y ahora se dedican a incordiar.

Dicho esto: me encanta Internet. ☺ Es que al final soy una mezcla de los dos protas de MultiCosmos, un cúmulo de contradicciones. Si para renunciar a los móviles, también tengo que olvidarme de los videos de gatitos, dejadme que me lo piense mejor.

Incluir el universo del videojuego en tu serie ¿responde a una estrategia de enganche por el poder que tienen éstos sobre los jóvenes?

R: Es una estrategia doble: los videojuegos interesan a los jóvenes, así que es un modo de acercarlos a un libro. Pero también me permite incluir toda clase de mundos que en otro contexto no pegarían ni con cola (medievales, futuristas, fantásticos…), lo cuál me da mucho juego.

Creo que ambos pueden convivir, hay chavales –y adultos– que disfrutan tanto con libros como con videojuegos. Yo mismo cuando era pequeño. Lo que sí creo es que los videojuegos tienen más poder de seducción inicial, porque nada puede competir contra lo audiovisual. Explicar una historia con palabras requiere más tiempo y concentración.

Harry Potter aportó otro modo de abordar la literatura juvenil. Rompió todas las reglas”

Probablemente eres uno de los mayores expertos en Harry Potter (traductor de la Enciclopedia de Harry Potter, co director de Harry Latino, autor de La guía secreta de Harry Potter)…¿Qué aporta esta saga a la LJ?

R: Harry Potter aportó otro modo de abordar la literatura juvenil. Rompió todas las reglas anteriores, y todavía sigue siendo una maravilla después de años. No leer Harry Potter es perderse una de las obras maestras de la literatura infantil y juvenil (LIJ).

¿Qué te ha aportado a ti el análisis de Harry Potter como autor?

R: Hay una cosa que me gusta mucho de Rowling (bueno, muchas) y es su afición a escribir mucho más sobre sus personajes de lo que se ve en los libros. Por su culpa, tengo carpetas llenas de apuntes, mapas y listas de MultiCosmos. Menos el nombre del prota, jeje. Eso sí que no.

“No basta con leer, hay que leer bien. Sacar lo mejor (y lo peor) de ello”

¿Es importante analizar la obra de otros para encontrar tu propia voz?

R: No basta con leer, hay que leer bien; hacer una lectura crítica, tanto de los libros buenos como de los malos. Sacar lo mejor (y lo peor) de ello. Soy muy exigente con mi trabajo porque al final, el nombre que aparece en la cubierta es el mío. Quiero hacerlo lo mejor posible para cuando venga otro a leerme y opinar sobre mi trabajo, se llame crítico o lector. Y sin embargo, es dificilísimo alejarse de la obra de uno para valorarla. Al final, lo mejor es dejar que otros profesionales lean tu trabajo y confiar en sus comentarios. No en lo que diga uno solo, pero haciendo un promedio de varias opiniones puedes adivinar dónde cojea la historia. Cuando termino una novela y se la envió a varios amigos (tres o cuatro), me muerdo las uñas hasta que recibo respuesta. No sé si pasearme desnudo por la Gran Vía me daría menos vergüenza que mostrar un texto mío.

¿Hay algo que se repita en todo buen escritor de literatura juvenil?

R: Creo que no. Sin rodeos.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAHoy en día triunfan las trilogías, tetralogías o sagas. ¿Cómo se planeta uno algo tan complejo, que va a llenar tantas páginas? ¿Tienes claro el desarrollo de tu serie desde el principio hasta el final? ¿O ha ido cambiando mucho desde que la iniciaste?

R: En el caso de MultiCosmos, lo primero fue desarrollar el arco argumental de la serie. Solo cuando tenía clara la historia general y el número de libros que necesitaría para contarla, me lancé a trabajar en cada libro individualmente, con su arco argumental propio. Los que dicen que la serie se puede leer aleatoriamente, está claro que no han leído más que el primero. 😀 Pero me divierte eso, porque las pistas están escondidas a conciencia.

Aun así, también hay espacio para la improvisación. Para el cuarto libro, por ejemplo, he improvisado una subtrama con la dueña del bar de Ona que se mencionaba en los primeros libros. Pero en general, la historia está muy dirigida desde el principio.

“Los que no somos fotogénicos nos plantamos contra los selfies por defensa propia”

Como cronista de Salem (http://www.cronicassalemitas.com/) le das la vuelta a las cinco mentiras más comunes de los monárquicos, alzas la voz por Vainica Doble, el arte y la dignidad y creas un diccionario de castellano Valencia- Madrid, por ejemplo. ¡Eres una caja de sorpresas!

R: ¡Viva Vainica Doble! No, en serio. ¡VIVAN! Soy muy melómano (un DJ frustrado), me interesa mucho la política, por supuesto la literatura (cómics incluidos) y un largo etcétera.

Te he buscado en Instagram. Estás: Hay una foto tuya medio oculta por un libro. Primera y última vez. Dices. Visto y no visto. ¿Declaras la guerra a los selfies?

R: Los que no somos fotogénicos nos plantamos contra los selfies por pura defensa propia. No me gusta la exhibición gráfica (si me manifiesto en Internet, prefiero que sea por lo que digo que no por mi careto) y prefiero dejar mi vida para los míos. Ya aburro suficiente con mis trabajos, como para contar también mis vacaciones en las redes.

Es verdad que prefiero no hacerme fotos con una copa en la mano, pero en serio: es cero estético. No es que le declare la guerra al alcohol ni mucho menos que sea abstemio: es solo que a nadie le interesa lo que bebo, ni si bebo, ni aporta nada a la foto una copa en mi mano. Hasta los cigarros quedan más elegantes.

¿Es difícil hoy en día salvaguardar la privacidad en la red siendo un escritor de juvenil y tan presente en la red?

R: Hombre, yo soy un escritor desconocido, gracias. Mi privacidad no corre peligro si yo me ocupo de ella. Luego está lo que quiera mostrar, por ejemplo con YouTube o Instagram, pero por ahora prefiero no tener que hacerlo. Cuando enseñas un poquito, es normal que la gente quiera saber más. Por eso prefiero no mostrar nada que dé curiosidad. Y aun así es inevitable que se escapen cosas. Tampoco hay que volverse loco. Cualquier día abro un canal de La Hora con Cayo y os dejo locos. 😛

Más sobre Pablo C. Reyna en:

http://www.cronicassalemitas.com
http://www.pablocreyna.com/
@PabloCReyna
https://www.facebook.com/MultiCosmoslibros/
http://www.eltemplodelasmilpuertas.com

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Un comentario en “Pablo C. Reyna: “No sé si pasearme desnudo por la Gran Vía me daría menos vergüenza que mostrar un texto mío”

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